miércoles, 27 de noviembre de 2013

Santa Clós es un cabrón con voz chillona que canta villancicos ochenteros

Pues sí, con la novedad de que la Navidad me tiene hasta la tablita de los merengues y apenas va a terminar noviembre. Así las cosas, cuando su servidora tiene a bien ir por un café para aminorar la cefalea de leer / calificar un chingo de ensayos, los putos villancicos se repiten como un horrendo loop infernal: Let it Snow en medio de los chingados 25º que, afuera, hacen del abrigo que parecía tan buena idea una burla más grande que la reforma fiscal.

En fin, que precisamente por ello, su servidora se puso a pensar que esa debe ser una versión del infierno: un lugar donde la existencia es un loop eterno en que una de mis tías maternas canta una y otra vez El Niño del Tambor (especial énfasis en el 'ro po pom pom') al lado de su esposo, un don que dice tocar jazz pero cuya visión de la juventud es hacerle arreglos al mentado villancico ese, haciéndolo sonar como la más somnífera mentada de madre que usted se pueda imaginar. Supongo que así debe ser el lugar de castigo eterno. Aunque hay otras tantas cosas que parecen acomodarse a la actualizada versión de los círculos dantescos del averno que no podría dejar de lado. El infierno debe tener versiones en que:

1) La existencia es un loop infinito en que quieres *desesperadamente* entrar al baño y entra una doña para cambiar a un chamaco. Así, hasta el fin del tiempo, una y otra y otra vez.

2) Ningún libro tiene portada original, y todos están ilustrados por el cartel del filme medianamente decente que se hizo de la novela porque ¡ah, yo ya leí el libro! *PFFFFFT*

3) La población sólo está compuesta de doñitas que te dicen que eres muy "moderno" (tono de tía cuarentona que se aferra a su juventud) una y otra y otra vez, intentando fallidamente halagarte al decir que "estás bien locochón."

4) Donde la única línea de programación está compuesta por monólogos de Adal Ramones y comerciales con Raúl Araiza (JARRRRCOOOOR).

5) Todas las personas le van al América y te hacen cantar el himno al amanecer.

6) Todas las anteriores.




Duerman si pueden y, ¡felices fiestas!