jueves, 12 de julio de 2012

La reyna del huarachazo

Así, con todo y la faltota de ortografía revestida de esperanzado e ingenuo glamour, bautizaría su servidora un micro. O algo así, si tuviera el valor de manejar un armatoste - o de organizar un baile de brinquito. A razón de la próxima presentación de Celso Piña en Estocolmo, he recordado joyas varias de a fiesta de foquito de pocos watts recubierto con celofán. Bienvenida sea la atmósfera de Lorenzana y Santa Julia setenteros.

A riesgo de desentonar con Chicago (y el cabello con vida propia del setenterísimo Peter Cetera) que suena en al fondo, les he de presentar dos tops ESENCIALES. Son lo que viene. A darle al tropical.

Conocido y respetado, jamás olvidado con sus apariciones al lado de Alfonso Zayas y Rafael Inclán, además del travesti bailador al lado del Caballo Rojas. Sí, así es. El esencial top 5 de Chico Ché y La Crisis - resulta doloroso omitir uno que otro hit, pero he aquí lo que a mi juicio debería ser del dominio popular.

5) ¿Qué culpa tiene la estaca? - ¿Necesito acaso precisar el potencial albur detrás de esta joya tropical? Resulta pues que, ya sea en virtud del sapo reventado o el énfasis puesto sobre el verbo "ensartar", habría que proponer su inclusión como cotorrón himno para algún grupo protector de animales.

4) ¿Quén pompó? - Una desgracia que aquella cadena comercial de la doñita enmascarada haya hecho papilla esta canción. Con el traje dorado adecuado y el bailecito contoneador de caderas, esta rolita sería perfecta para ir de domingo a la Alameda de Tacubaya en falda de licra. No le digo si no.

3) Uy, qué miedo - Ni madres que Chico Ché le tuviera miedo a los extraterrestres o a la crisis, pues. Si uno tiembla es de puro sabor. Recuérdole pues que todo en esta vida puede ser resuelto, de acuerdo con esta lógica, con una canción de tropical. Y un bailecito de corista como si a uno le anduviera de la chis.

2) ¿Dónde te agarró el temblor? - Una vez más, Chico Ché burla la seguridad civil para dedicarse en cuerpo y alma al sabor de un pachangón. Esperemos pues que la tal Catalina no haya salido corriendo en medio de una vuelta charanguera. O que el taco de romeritos que el cantante en cuestión pudo haberse zampado en medio de la cocina no haya quedado a medias.

1) ¿Tons qué, mami? - Tú dirás lo que hay que hacer. Chico Ché y sus habilidades románticas para conquistar a alguien diciéndole cosas "muy de las de acá". Antes es ganancia pues que desempeñara el traje. La canción romántica más sabrosa de la izquierda. La mejor parte, el baile en calzón de la película "Esta noche cena Pancho". Muebles de ratán en el fondo y una piscina de nuevo rico, alrededor de la cual bailotean chicas que, priorizando el código de vestir de un modo más que particular, se pasean en tanga y tacones. Una maravillosa sugerencia para sus futuros eventos formales.

Una mención especial merece Cuidado con el Gas. Me cae que esta debería de ser el himno del Departamento de Bomberos. Habiéndolo compartido con el ilustre par de lectores de este blog, servidor y amigo, le presento una verdadera introducción de película. Si gente como esta, vestida a todo color y con una sonrisa de oreja a oreja entregara el gas, otro gallo cantaría. La música ilustre no se compone alrededor de querubines, sino entre tanques de gas puercos. En tu cara, Espinoza Paz.


Ahora nomás dele al taconazo. De nada.

miércoles, 11 de julio de 2012

"Pinche chamaco pendejo"

Lo anterior, la precisa descripción de mi padre al referirse a un actor infantil de poca monta de alguna telenovela de Televisa. Con todo, eso es lo que se extraña del hogar, dulce hogar - y yo, como Chava Flores bien predijo, jui tan infeliz como pa' largarme a otra tierra.

Ver la televisión en estos lares es infinitamente más divertido que ver a un chingo de güeros participando en shows de gladiadores. La televisión mexicana es la mera mata. Y la telenovela de habitual sintonía en casa de su servidora no se queda atrás: estos no se cortan con las sandeces. Un chileno vestido de charro en una telenovela que promueve la tauromaquia se enamora de una chaparrita que parece vestir como si arrasara con la sección de Juniors de Sears y ya pasa el umbral de los 35. En eso, César Évora clama haber contratado a un 'hacker' de todavía menos monta para lo que parece fue instalar unas camaritas de seguridad en una casa ajena o matar a alguien o sabrá Dios qué. Deberían dar más crédito a esos compas informáticos, guionistas de a tres pesos.

Sigo sin decidir si la mejor parte es el chileno mamey, el chamaco pendejo o el hecho de que la sutil agenda de las telenovelas me hace darme cuenta de lo mucho que me vale madres. Con todo, es una delicia ver las reacciones del televidente familiar. He de contarles pues que el sábado pasado no fue la excepción. Celebrando un cumpleaños en casa de mi tía abuela, el hecho de que esta última me recibiese vistiendo un pantalón amarillo huevo que revelaba un calzón de señora sesentera-bordeando-en-los-setenta-voy-a-ponerme-en-los-ojos-un-hierro-candente me hizo recordar lo mucho que termino riendo en estas reuniones. Y deseando usar la anforita que mi mejor amiga tuvo a bien regalarme en mi cumpleaños 23. Resulta pues que la multitud de tías y tíos que rara vez en la vida veo hicieron su aparición. Pero lo chingón fue mi tía, aquella que pronuncia la palabra "moderno" con un acento noventero que me hace querer dos de las chingadas y antes mencionadas anforitas. Aunque no hubo calzón involucrado, sí el novio condescendiente de mi familiar, que se daba lujo pregúntile y pregúntile a su servidora pa' agarrarla en curva. Acto seguido, me pelé a la cocina para apañar flan. Pero la cosa no acaba ahí. La tía en cuestión tuvo a bien poner música 'para bailar' que rivalizara con las rolas de Chicago que alguien había enjaretado. Pero la cuestión no mejoró: en su lugar, tuvimos que chutarnos veinte versiones de Yo Soy Tu Maestro *su servidora ya se sentía en Lorenzana sacando una mona*, de las cuales la de Los Télez hubiera sido la mejor. Un respiro me vino al cuerpo cuando "Qué bonito bailas de Rigo Tovar" fue bailado de brinquito en la sala de aquella casa llena de recuerditos de porcelana. Ay, la juventud.

Pero no se equivoque, lector y amigo. La cuestión es que entre pausas, mi tía y otros tantos miembros de la de-partida de madre de mi ánimo se agazaparon a ver cómo Eugenio Derbez unía su vida a la actriz aquella que me cae bien y sinceramente recuerdo más por la infamia noventera de Sentidos Opuestos. Ay, los tiempos de los labios que un enfermo de hipotermia envidiaría. Y los pantalones de plástico. Y muchas de mis pesadillas en un verano caluroso por las anteriores.

En fin, que su servidora ha recordado de a madrazo porqué le gusta tanto este chingado país. O será que ver María la del Barrio es mejor pa' la salud mental que las noticias.


martes, 10 de julio de 2012

Si el Hombre Araña fuera mexicano...

... seguro a la semana nos andaba demandando por negreo y explotación. Con tanta madre, el pobre estaría más explotado que una palomita en cine de dos por uno.

Pues déjeme le cuento que tuve a bien ver la última versión de Espaider-man. Y con todo, aquéllo de que el personaje resulta ser infinitamente más empático y escuálido novato de las que me ha tocado topar con estos ojitos que se han de comer los gusanos, fue bastante entretenido. Eso, y que esta vez no había un jodido chamaco pateando el asiento o preguntando lo que no escuchó por hablar al tiempo que el personaje. Pura finura. Pero ya, que uno parece crítico locote de Cinemanía. Luego me van a sacar en hombros de la sala, que no por introducir dulces y refrescos ajenos al establecimiento, pero por aventar mantequilla caliente a la faz de un cristiano. Así de chola.

Cabe resaltar que mientras su servidora buscaba IMDB para saber cómo jodidos se apellidaba el Hombre Araña de esta enésima versión, se vio presa de la digresión. Y ahora, no sé quién chingados planeó el algoritmo de la dichosa página, que asume a quienes gustan de The Boat that Rocked consideran que Coyote Ugly es una edificante producción. A lo que yo respondí: ¿Qué pedo, IMDB?

Y las noticias, las películas y otras lindezas abundan. Hasta una entrevista con los compas de la Pamplonada. En serio, el paramédico parece personaje de Pedro Almodóvar. Imagínese asté si mucha ayuda reciben los que sí se sienten Spíderman (háblese con un acento gachupinesco).

Con todo, que el verano se antoja más jodido que ameno. A mí me timaron, no hay temor de Dios. Pura lluvia. Así que mejor les entrego el blog. Ahí pa' que luego no se vayan hablando.


Tómese como amenaza, pues.

¡Ajúa!