viernes, 24 de febrero de 2012

Pipí compartida

Eso es, si me preguntan, el máximo acto de sinceridad e intimidad compartidas que se puede realizar.

Resulta pues que, estimados y escasos lectores, vuelvo de la tertulia entre estudiantes de cine con los que amenamente departí con unas cuantas copillas de vino. Lamentando el hecho de que hay que chutarse el maravilloso frío para echarse un cigarrito porque a uno no le dejan fumar dentro, sostuve una amena plática desde la religión hasta las entradas del chaparrito Tom Cruise en un bar en el sur de Estocolmo, entre un sueco, una sueca, un islandés, una alemana y una húngara. La pura diversidá cultural con mi banda, me cae de madres.

El caso es que yo ya había visto este fenómeno repetirse en ocasiones varias en baños escandinavos, donde una tenía que esperarse pa' que la fulanita en turno dejara el excusado y una entrara a hacer sus necesidades, como quien dice. Pero en este caso, una de mis más chacoteras compañeras esperaba para hacer pis en un lugar que dista de lo prístino y parece baño del metro enclavado en mera Merced. Así de chulo el lugar. El caso es que ella muy quitada de la pena me propuso entrar juntas y toma: que se hace evidente mi germofobia y yo, mexicanísima como el más cristiano, me salió la roña de tener que hacer pis en un agujero donde los chistes de popó incluída están en sueco por todo rincón de las paredes. Ándele que la otra, sin más, se sentó en el inmundo excusado - que no el de Trainspotting - mientras me daba toda una plática sobre la altura y sus ondas entre amigos y demás. Ya sabe, a razón de que mi metro y medio de altura suele ser inconveniente en ocasiones varias, incluyendo la de los bares donde nadie osa verme y me pega uno que otro codazo. En fin, que hoy que visto a una linda sueca departir en pleno baño compartido con olor a chis. Como que sospecho que podría esto ser parte de una onda Bukowskiana, pero como que con todo nomás no me atrevo. Digo, el respeto ante todo, muchachos.

En todo, que también me encontré al bibliotecario calladito del Instituto Sueco de Cine y bien quitada de la pena con unos vinos encima fui a hacerle la plática. Mi teoría de que es gay sigue en pie.

Seguiremos informando, que me voy a clavar el pico cuando el ciclo de la lavadora acabe. Sí, su servidora pone la lavadora a las 2:oo am. Chulilla, la muchacha.

Adjö, como dicen aquí los viejillos.

*Ah, y feliz día de la Bandera. Ahí nomás, pa' que asté goce con la familia de esta bonita festividad.

martes, 21 de febrero de 2012

Gilipollas

No puedo imaginarme cuántas veces he escuchado el célebre término español. Y mire a usted que a una muchacha chilanga como su servidora como que casi se le sale como no queriendo la cosa - y acto seguido se siente una como con sarape de Malinche.

Ya va siendo tiempo de desempolvar - qué gozoso si hay que polvear también (jocosidá gachupina) esta onda y de paso retirar a las arañas, que en una de esas les ando cobrando por almacén en este rincón.

Pues así las cosas, que una se muda a una tierra donde darse de ranazo por el hielo de las banquetas es el deporte extremo de cada día y se le va el santo al cielo. Pero nada, que vengo a amenazarlos porque el blog se me ha quedado abandonado. Deja una al chamaco y luego regresa pa' ver que hasta puberto es. O algo así, no sé.

Y, habiéndome desentendido de ser una g-i-l-i-p-o-l-l-a-s, con los pollos más gilis del rumbo escandinavo, le paso al costo nomás: A'ill bi bac.