miércoles, 13 de enero de 2010

Cartas de aperramiento

Con el aburrimiento de estos días en lo que encuentro una manera digna de ocupar mi tiempo (ajá - termino regularmente por dormir hasta obscenas horas de la tarde), terminé por ir por ahí... y por ahí finalmente llegué a Pabellón Cuauhtémoc. Donde hay un Chedraui: cualquier persona con sentido común iría a ese lugar por los precios bajos, aunque yo realmente me vería movida por encontrar al tipo insoportable de los comerciales que sisea cuando habla para propinarle una buena cachetada con mi guante de estambre y gritarle "¡¡Exijo una satisfacción!!".
El caso es que, estimados lectores, intenté hacer de esta experiencia algo medianamente ameno - no fuera que el tipo se me atravesara en la panadería o algo y me viera en la penosa necesidad de mandarlo a chingar a su madre. Peeeeero, el aperramiento más horrendo me dificultó mantener la buena voluntad: llegando a la parte de las verduras, una cola enorme para tener "Nopales de Milpa Alta". FAIL. Y no es que quisiera desesperadamente mejorar mi digestión con aquellos frutos, es que en realidad no conozco la diferencia con los nopales comunes y corrientes.

De cualquier modo, tratando de abrir paso entre la cola de los presuntamente estreñidos personajes (tamborcito de broma chacal), fui atacada por más de cinco mujeres en sus cincuentas, un tipo con una escoba gigantesca y otro que me aventó un carrito con unas madres que parecían ser refrescos de marca libre. Ya no hay respeto. Sin más preámbulo, los tres highlights:

Si usted pensaba que las fotos de Anne Geddes no eran lo suficientemente creepy, ¡no espere más! Haga aumentar la tasa de embarazos adolescentes garantizándolo desde la niñez de su pequeñita: muñecas (¿os?) Little Mommy, el bebé más creepy del mercado. Si siente que necesita que le jalen las patas en la noche, no dude más y regálelo en el siguiente cumpleaños. En diferentes presentaciones: catarina, borrego y otras madres. Pregunte por el modelo Niño Chamagoso de puente de Melchor Ocampo: inversión inteligente para los pordioseros del mañana.

Le voy a bajar la chamba a Leperchaun

Una de las incógnitas inevitables que abisman mi ser - y seguramente el de muchos otros individuos que se preguntan sobre el sentido de la vida - es la siguiente: ¿por qué las jeringas para inyectar el pavo están en farmacia? Acto seguido, también es necesario preguntarse por qué están donde ponen lo del pie de atleta. Trátese de un acto de dignificación con las aves, que merecen un tratamiento digno junto al de los humanos, o una indirecta a mujeres de doble pechuga, hay que admitir que sigue siendo un potencial detonador de la elegantísima frase: ¿¡Qué pedo!?


Para todo caso de fungicidas, visión y pavos resecos

Finalmente, había que terminar el agotador campeonato de codazo división doñil con una refrescante bebida: una bonafina de naranja recién sacadita del refri. La cuestión es que era tan pequeñita que, aún con mi metro y medio de estatura, no pude evitar sentirme discriminada como público objetivo: seguramente los individuos pequeñitos también hacen tortas de güevo y se llevan estas bonafinitas a Chapultepec. Que se mochen.


Se te pican las muelas con una de esas

Tras este cotorro lapsus de estupideces, me retiro. Esta vez, voy a rezar por Pedrito Fernandez: su corte de cabello estilo mujer policía seguramente hace llorar al Niño Dios.

La Morena de Fuego*

martes, 12 de enero de 2010

No es más que un hasta luego...

Como cuando cantan al salir de la secundaria. En la prepa, por lo menos un aplausito. Y cuando te gradúas de la universidad, sáquele a la chingada cuando hasta el rector se ríe de que sales en tiempo de crisis. Snif.


El caso es que con genuino dolor me doy cuenta de que el estimado Chidoguán, recomendado en los links, se nos va. Bueno, se nos fue. Ya estoy como mi amigo Coco cuando se lloró la muerte de Bob Ross... 12 años después. El caso es: échenle un ojo a su blog, sorpresas para chicos y grandes*.

Mientras tanto, me pregunto qué demonios con FOX. Ya que pasen los Simpson.

*El contenido de este post puede ser interpretado como material potencial de albur. Cochinos.

Mamá, ¿qué son los ismos?

Pues bien, que a unos días del amable inicio del año 2010 es justo y necesario seguir con los propósitos de la lista. El primero de ellos, bajar la panza... ¡hasta las rodillas! Para ello, es recomendable visitar Ai-Jop: la casa internacional de las panquecas, el tugurio que parece diner de carretera gabacha pero con más luz y más espacio. Yo me vi muy decente al pedir una onda de pollo, pero qué atascadero, Jesús del Huerto. ¡Oh, la humanidad!

En fin, que en el baño escuché una interesante pregunta:
Niña: Mamá, ¿qué son los ismos?
Señora: Ah, es cuando... *excusado*

Y ahí estaba yo, esperando una extensa disertación sobre las vanguardias en un recinto oloroso a humanidad cuando me di cuenta de que hablaba del cartelito de sismos en la pared. FAIL. Ya parecía que la escena se iba a convertir en una canción de Cri-Cri versión universitaria.

Tras la alegórica escena, partimos grácilmente. Una pequeña e irrelevante anécdota. Chascarrillo. Bueno, no. Nomás.

Para iniciar con las diversiones bizarras, le dejo con la foto de unos tentempiés saladitos.



Mmmm ¡! Bits-O-Bac'n. Harina con sabor a tocino. Vaya robo. En realidad no era el hecho de tener que agregarlas a las papitas nuevas del rey de las hamburguesas, sino la traducción de los ingredientes: "LA harina de soja texturizada, EL aceite de soja, LA sal, EL color de caramelo". Misión cumplida al querer mantener el espíritu redneck gabacho.

Ahora, me retiro a zamparme unos tacos sin tortilla. Snif.

Y volveré como un ave que regresa a su nidal.
Ah bueno, no.

Tschüss.
La Morena de Fuego*


Me hecho el firme propósito...


... de hacer una manda. Tengo meses sin postear, y aunque este tugurio esté bastante abandonado me ha conmovido recibir un par de comentarios *se le quiebra la voz*... Mentí. Es que el numerito del discurso está cabrón para escribirlo, peeeeeero ahora tendré tiempo de más para llenar sus ojitos de lagañas con letritas. Pero no tan cortas (espero).

Blah. Este cierre de año ha traído un par de cosas amables con él, pero con todo y que está entrando el invierno hasta donde no (tono señorial), debo resumir los gloriosos últimos meses después del gozoso descubrimiento de aquél video de la doñita nipona. Algunos highlights:
1. Me gradué y ahora me pueden llamar Licenciada Morena de Fuego ("Licenciada de Fuego" suena a superheroína venida a menos).
2. También me pueden llamar desempleada-a-medias, y estoy comenzando el frilanseo. Bueno, freelance. Honorarios.
3. Vino y se fue mi vikingo, mis amigos y amigas teutonas y el Vegas Boy.
4. Subí la Pirámide del Sol sin sufrir un paro cardíaco.
5. Descubrí que existe una íntima correlación entre la ilustración del hombre de las cavernas de las monografías de pape con el güey de Corazón Salvaje.
6. Después de un buen rato de no hacerlo, acudí a la Arena México.
7. Estoy leyendo mi cuarto libro de Murakami.

Y...

8. Me corté el cabello y ahora estoy en proceso de negación. Bueno, ni tanto. Heme aquí con corte oriental:


Una Sumire* región 4

En fin, nomás para inaugurar el año y desear a los escasos lectores un sabroso inicio de año. Sabrosísimo para su servidora y, aunque un poco atrasada, les recomiendo el último de Los Amigos Invisibles para incendiar su cuerpo con un rico mambo (¡!); o por lo menos moverle un ratito a este frío del carajo.

Me retiro, que acaban de pasar unos comerciales bien de qué pedo. No sé qué es más terrorífico: una chica se tatúa en la cadera un pack de 4 tabletas Clorets (seguro se enamoró de uno que los vendía en los altos) o el de la juventud panista no-sé-qué-pedo como onda noventas. Muy modernos, chavos.

Que arranque el año 2010, y que arranquen los posts.
¡Tururú!

La Morena de Fuego.

*Véase Sputnik, mi amor. Haruki Murakami, Ed. Tusquets.